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NUFO Y SU GRAN AVENTURA - Rubén Ramírez y Marío Martín


NUFO Y SU GRAN AVENTURA

Hace 10.000 años vivía  un niño llamado Nufo, vestía  con una piel de mamut que le había regalado su padre, que era cazador.
 


 

A Nufo le gustaba ir de pesca con su padre. Un día que fueron a pescar, Nufo vio un pez muy grande, con su lanza  intentó pescarlo, pero como la corriente era demasiado fuerte,  arrastró al niño que intentaba coger su lanza. Se lo llevó río abajo hasta que llegó a una catarata y no pudo evitar caer.
Despertó en la orilla, no sabía que le había pasado, pero vio su lanza y recordó lo sucedido. Empezó a llamar a su padre, pasado un rato, se cansó de gritar y se puso a caminar en busca de su padre.

Se hacía de noche y decidió buscar refugio.  A lo lejos vio una cueva, con cuidado entró porque no sabía que había dentro, como estaba muy oscuro salió y vio que venía una tormenta.
De pronto se escuchó un gran estruendo, parecía que la tierra temblaba, tenía tanto miedo que cogió un palo para defenderse. A lo lejos se veía una gran luz, pero él no sabía que era, fue despacio, y se encontró un árbol con mucha luz, acercó el palo y -pufff- el palo se llenó de esa luz que daba calor, y al tocarla producía dolor.

Nufo se fue a la cueva con el palo, y al entrar se iluminó todo, con gran sorpresa descubrió ¡EL FUEGO !
Con él se adentró en la cueva, había un animal, no sabía qué hacer, si correr o enfrentarse a él.

Acercó el palo en llamas al animal y este salió corriendo. Nufo, estaba contento porque este hallazgo, le había permitido ver en la cueva, le daba calor y ahuyentaba a los animales.

Al mirar detenidamente la cueva, vio que en sus paredes había unas extrañas pinturas con imágenes de hombres cazando, y también encontró un recipiente lleno de un líquido que parecía grasa animal y sabía de plantas, también había plumas de animales.

Estaba cansado, buscó varios palos y los prendió con esa extraña luz, antes de dormirse porque no quería que se le acabara.
A la mañana siguiente cuando despertó, Nufo salió de la cueva con la idea de buscar a su padre. Escuchó unos ruidos, que venían del exterior, y fue a ver qué era. Se encontró con una tribu que habían llegado por la noche, se habían asentado delante de la cueva.

De pronto todos se quedaron mirando al niño, un hombre fuerte y grandote se acercó y le preguntó- ¿Quién eres?- él le contestó – Soy Nufo y me he perdido- El niño les relató todo lo que le había pasado y les pidió ayuda para encontrar a su padre.

Nufo acompañado de algunos hombres salió río arriba. Por el camino cazaron algunos animales y recogieron algunos frutos  para comer.

Después de varios días caminando, llegaron al sitio donde el niño recordaba que había estado pescando con su padre.

Empezaron a gritar llamando al padre, y de repente vieron salir de detrás de los árboles a un hombre.

Era el padre de Nufo que corrió a abrazar al niño. Después de darles las gracias se despidieron de los hombres y cuando estuvieron solos, le contó a su padre lo que le había ocurrido y que había encontrado una extraña luz.

Pasaron los días y los dos se fueron de nuevo al río a pescar con la esperanza de encontrar al pez que se les había escapado anteriormente. Y volvieron y volvieron…


Rubén Ramírez García y Mario Martín Barea

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